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Tu cuerpo tras los excesos: qué está pasando de verdad

por PURA VITAMINA 03 Jan 2026 0 comentarios

 


Qué le pasa a tu cuerpo después de varias semanas de excesos

Enero llega y, con él, una sensación bastante común:
hinchazón, menos energía, digestiones pesadas, hambre desordenada… y la idea de que “algo se ha estropeado”.

La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, tu cuerpo no está roto.
Está haciendo exactamente lo que sabe hacer: adaptarse a un contexto distinto.

Entender qué está pasando no solo tranquiliza:
evita decisiones apresuradas que suelen empeorar la situación.

No es que tu cuerpo “funcione peor”: está respondiendo a un contexto

Durante varias semanas, muchas rutinas cambian a la vez:

  • horarios irregulares

  • comidas más abundantes

  • más azúcar, alcohol o sal

  • menos descanso

  • menos movimiento

El cuerpo no interpreta esto como “excesos”, sino como un nuevo entorno.
Y frente a cualquier cambio de entorno, el organismo ajusta su forma de funcionar para adaptarse.

Eso no es un fallo.
Es una respuesta lógica.

Cambios más habituales tras un periodo de excesos

Persona adulta descansando en el sofá con sensación de hinchazón y cansancio tras un periodo de excesos.

Sensación de hinchazón y digestiones más pesadas

La hinchazón no suele aparecer porque el cuerpo “retenga grasa” de golpe, sino porque:

  • el sistema digestivo ha trabajado más de lo habitual

  • hay más volumen de comida

  • ciertos alimentos se digieren más lentamente

  • el ritmo de comidas ha sido irregular

El resultado es una sensación de pesadez que puede durar días, incluso cuando ya has vuelto a comer “normal”.

Más cansancio y menos energía

Comer peor no siempre da más energía, aunque tenga más calorías.

Cuando se encadenan:

  • picos de azúcar

  • comidas copiosas

  • poco descanso

el cuerpo entra en una especie de montaña rusa energética.
No es falta de fuerza de voluntad.
Es una respuesta fisiológica a estímulos constantes.

Cambios en el apetito y el hambre

Después de un periodo de excesos, el hambre puede sentirse:

  • más intensa

  • más irregular

  • más ligada a antojos

Esto ocurre porque las señales internas (hambre real, saciedad, apetito) se desordenan temporalmente.
No significa que hayas “perdido el control”, sino que el cuerpo necesita tiempo para reajustarse.

El metabolismo no se “estropea” en unas semanas

Este punto es clave.

El metabolismo no se rompe por comer peor durante un tiempo limitado.
Lo que sí puede cambiar es:

  • cómo utilizas la energía

  • cómo te sientes después de comer

  • cómo respondes al cansancio

Son ajustes funcionales, no daños permanentes.

Pensar que el cuerpo se ha estropeado suele llevar a decisiones rápidas que, paradójicamente, dificultan el reajuste.

Por qué intentar compensar rápido suele empeorar la sensación

Cuando aparece la incomodidad, es tentador “arreglarlo” rápido:

  • restringir mucho

  • saltarse comidas

  • compensar con ejercicio excesivo

El problema es que el cuerpo interpreta esto como otro cambio brusco.
En lugar de estabilizarse, entra en un nuevo ciclo de adaptación.

El resultado habitual:

  • más cansancio

  • más hambre mental

  • más frustración

No porque lo estés haciendo mal, sino porque el cuerpo necesita continuidad, no castigo.

Qué ayuda de verdad a que el cuerpo se reajuste

Volver a lo básico antes de complicarlo

Antes de pensar en planes, retos o reglas nuevas, suele ayudar:

  • comer a horas similares

  • priorizar comidas sencillas y reconocibles

  • hidratarse con regularidad

  • moverse de forma suave y constante

Nada extremo.
Nada espectacular.
Volver a la base.

Darle tiempo al cuerpo (y a la cabeza)

El reajuste no es inmediato, pero suele ser progresivo.

Muchas personas notan pequeñas mejoras cuando:

  • bajan el nivel de exigencia

  • dejan de vigilar cada detalle

  • confían en la repetición de hábitos simples

El cuerpo responde mejor a la constancia tranquila que a la urgencia.

Lo que NO necesitas hacer ahora mismo

  • empezar una dieta estricta

  • eliminar grupos de alimentos

  • “compensar” lo comido

  • castigarte por semanas pasadas

Nada de eso ayuda a recuperar el equilibrio.
Y muchas veces, lo aleja.

Para quién este artículo es especialmente útil (y para quién no)

Especialmente útil si:

  • vienes de semanas de excesos y te sientes raro/a en tu cuerpo

  • notas hinchazón, cansancio o hambre desordenada

  • tienes la sensación de haber “perdido el ritmo”

Quizá no sea suficiente si:

  • hay síntomas persistentes o muy intensos

  • existe una condición médica diagnosticada

En esos casos, siempre es importante buscar acompañamiento profesional.

Una idea para llevarte contigo

Tu cuerpo no necesita que lo reinícies.
Necesita que dejes de pelearte con él.

Entender lo que pasa suele ser el primer paso para que todo empiece a colocarse de nuevo, sin prisas y sin extremos.

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