Como menos que antes y no consigo bajar peso. ¿qué puede estar pasando?
Hay una situación en la que muchas personas viven con frustración.
Intentan cuidarse más que antes. Comen con más atención. Evitan excesos. Incluso sienten que comen menos que hace unos años.
Y, sin embargo, el peso no baja.
A veces ocurre algo todavía más desconcertante: sienten que hacen más esfuerzos que nunca y aun así la báscula apenas se mueve o incluso marca algún kilo más.
Si te has sentido así alguna vez, no eres la única persona.
Y, sobre todo, no significa necesariamente que estés haciendo las cosas mal.
Cuando sientes que te esfuerzas pero no notas cambios
Muchas personas llegan a un punto en el que sienten que han probado de todo.
Reducen cantidades.
Intentan comer mejor.
Controlan más lo que comen.
Evitan ciertos alimentos.
Pero los resultados no llegan como esperaban.
Lo más frustrante es que suelen comparar la situación actual con etapas anteriores de su vida.
"Antes dejaba el pan unas semanas y bajaba de peso."
"Antes me cuidaba un poco y lo notaba enseguida."
"Antes me costaba menos."
Cuando aparece esa sensación, es normal preguntarse qué está pasando.
La realidad es que el peso corporal depende de muchos más factores que simplemente comer más o menos.
Y entender eso suele ser el primer paso para dejar de sentirse culpable.
Si además sientes que haces esfuerzos constantes y aun así no ves resultados, puede interesarte leer también nuestro artículo sobre hago dieta y no adelgazo: ¿por qué ocurre y qué puedes hacer?
No estás sola, esta sensación es más habitual de lo que parece
Aunque a veces pueda parecerlo, esta situación es muy frecuente.
Especialmente a partir de determinadas etapas de la vida.
El trabajo, las responsabilidades familiares, el descanso, el estrés o los cambios en las rutinas diarias pueden modificar muchos hábitos sin que apenas nos demos cuenta.
Por eso no es raro escuchar frases como:
-
"Como menos que antes y peso más."
-
"No entiendo qué me pasa."
-
"Hago más esfuerzos que hace años y noto menos cambios."
-
"Siento que mi cuerpo ya no responde igual."
La buena noticia es que existen diferentes factores que pueden ayudar a explicar esta situación.
¿Por qué antes funcionaba y ahora no?
Esta es probablemente una de las preguntas más repetidas.
Y la respuesta rara vez es única.
Menos movimiento del que parece
Cuando pensamos en actividad física solemos pensar en deporte.
Sin embargo, gran parte de la energía que gastamos cada día procede de pequeños movimientos cotidianos.
Caminar.
Subir escaleras.
Moverse durante el trabajo.
Hacer recados.
Permanecer menos tiempo sentado.
Con los años, muchas personas reducen este movimiento diario sin ser plenamente conscientes de ello.
No porque hagan algo mal.
Simplemente porque su rutina ha cambiado.
Más estrés y menos descanso
El estrés no añade kilos de forma automática.
Pero sí puede influir en muchos comportamientos diarios.
Dormimos peor.
Nos sentimos más cansados.
Tenemos menos energía para movernos.
Nos cuesta más mantener ciertos hábitos.
Además, cuando llevamos tiempo cansados solemos percibir peor nuestras señales de hambre, saciedad y bienestar.
Etapas de la vida que cambian
La vida no es igual a los 25 que a los 45 o a los 60 años.
Las circunstancias cambian.
Las rutinas cambian.
Las prioridades cambian.
Y nuestro cuerpo también atraviesa distintas etapas.
Por eso comparar constantemente la situación actual con cómo respondíamos hace diez o veinte años no siempre resulta útil.
Lo que ocurre fuera del plato también cuenta
Cuando alguien quiere bajar de peso, suele mirar primero la comida.
Tiene sentido.
Pero a veces el problema no está únicamente en lo que ponemos en el plato.
Sueño
Dormir mal durante semanas o meses puede afectar a cómo nos sentimos durante el día.
Cuando descansamos poco solemos tener menos energía, menos capacidad de concentración y más dificultad para mantener hábitos consistentes.
Estrés
El estrés prolongado puede hacer que todo parezca más complicado.
No solo influye en cómo comemos.
También influye en cómo descansamos, cómo nos movemos y cómo afrontamos el día a día.
Actividad diaria
Muchas personas se centran únicamente en entrenar una o dos horas a la semana.
Sin embargo, lo que hacemos durante el resto del tiempo también importa.
Pequeños cambios diarios pueden marcar más diferencia de la que imaginamos.
¿Y si no es realmente grasa?
Hay ocasiones en las que la sensación de haber ganado peso no está relacionada únicamente con la grasa corporal.
Retención de líquidos
La retención de líquidos puede hacer que nos sintamos más pesados o hinchados durante determinados periodos.
En algunos casos también puede reflejarse temporalmente en la báscula.
Hinchazón
No siempre que el abdomen parece más grande significa que existe un aumento de grasa.
La hinchazón puede hacer que la ropa apriete más o que nos sintamos incómodos sin que necesariamente exista una ganancia real de peso.
Si esta sensación te resulta familiar, próximamente profundizaremos en el artículo Me siento hinchada todo el tiempo: posibles causas que no siempre tienen que ver con la comida.
Cambios temporales de peso
El peso corporal fluctúa de forma natural.
Por eso una medición aislada rara vez cuenta toda la historia.
Observar tendencias a lo largo del tiempo suele aportar una visión mucho más útil.
Qué puedes hacer si te reconoces en esta situación
Antes de seguir reduciendo comida o empezar una nueva dieta, puede ser útil hacer una pausa y analizar el contexto completo.
Pregúntate:
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¿Estoy durmiendo bien?
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¿Me muevo tanto como antes?
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¿Estoy atravesando una etapa especialmente estresante?
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¿Cómo están mis niveles de energía?
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¿Solo miro la báscula o también observo cómo me queda la ropa y cómo me siento?
A veces no se trata de hacer más.
Se trata de entender mejor qué está pasando.
Y eso suele permitir tomar decisiones mucho más acertadas.
Para quién sí y para quién no aplica este artículo
Este artículo puede resultar útil si:
-
Sientes que comes menos que antes.
-
Te cuesta bajar peso.
-
No entiendes por qué ya no obtienes los mismos resultados.
-
Te notas más pesada o hinchada.
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Quieres comprender mejor algunos factores que pueden influir en el peso.
No pretende sustituir el consejo individualizado de un profesional cuando existen circunstancias específicas o preocupaciones concretas relacionadas con la salud.
La idea más importante que deberías llevarte
Si sientes que comes menos que antes y aun así no consigues bajar peso, no asumas automáticamente que estás haciendo algo mal.
El peso corporal está influido por muchos factores.
La comida es importante.
Pero también lo son el descanso, el estrés, el movimiento diario y la etapa vital en la que te encuentras.
No siempre se trata de hacer más.
A veces se trata de entender mejor lo que está pasando.
Y desde ahí resulta mucho más fácil encontrar un camino que puedas mantener en el tiempo.
FAQ's Preguntas Frecuentes
¿Es posible comer menos y no adelgazar?
Sí. El peso corporal puede verse influido por muchos factores además de la cantidad de comida, como el descanso, el estrés, la actividad física diaria o la retención de líquidos.
¿Por qué antes bajaba peso más fácilmente?
Con el paso de los años cambian las rutinas, el nivel de actividad física, el descanso y otras circunstancias que pueden influir en cómo responde el cuerpo.
¿La retención de líquidos puede hacer que pese más?
Sí. En determinados momentos puede provocar un aumento temporal del peso sin que necesariamente exista una ganancia de grasa corporal.
¿Dormir poco puede dificultar la pérdida de peso?
Un descanso insuficiente puede afectar a la energía diaria, al apetito y a ciertos hábitos que influyen en el bienestar general.
¿Debo seguir comiendo menos si no consigo bajar peso?
No siempre es la mejor estrategia. Antes de reducir más la alimentación conviene analizar otros factores como el descanso, el estrés o la actividad diaria.
